
Es importante tener en cuenta la aplicación de las nuevas tecnologías digitales en la educación para el mejoramiento del proceso del aprendizaje y sobre todo lo que implica como la responsabilidad de un “buen uso” de las nuevas herramientas que recae plenamente sobre el educador, los padres y los mismos alumnos.
· La educación digital es una nueva era que se basa precisamente en la distribución centrífuga del conocimiento, esta representa un cambio de paradigmas. De la era industrial a la era del conocimiento; de la inflexibilidad al hipertexto, de la transmisión de información al objetivo último de aprender a aprender.
· El rol del profesor transmisor de conocimiento se transforma en la educación digital para asumir el rol de mentor y guía del proceso de aprendizaje.
· La educación digital no tiene restricciones de tiempo ni espacio. Es permanente, está disponible a toda hora, en cualquier momento y en cualquier lugar.
Hoy más que nunca se cuestiona la enseñanza tradicional que en muchos casos se ha vuelto “reaccionaria”. Percibimos que se mantiene un desfasaje creciente entre la acelerada transformación de la sociedad, la cultura, la política, la economía y la producción frente a los conocimientos y valores impartidos en el aula. En efecto, nadie puede negar que es difícil mantener a los docentes actualizados en los temas más relevantes o interesar a los alumnos en tareas que tienen poca vigencia en la vida cotidiana y en el trabajo. Además, como las empresas exigen un personal cada vez mejor capacitado, los responsables en recursos humanos deben luchar constantemente contra las fallas sensibles en la educación de quienes ingresan y también contra la insuficiente capacitación recibida en el propio trabajo.
Todo el proceso de la educación se basa en la creación de “nuevos hábitos”. Recientemente las ciencias contemporáneas han venido al rescate de esta noción casi olvidada pero tan necesaria. Las ciencias cognitivas, la etología, las neurociencias, todas ellas investigan la adquisición de hábitos, su mantenimiento y su pérdida. Desde las conductas innatas, genéticamente programadas, hasta las más libres
creaciones del espíritu humano, pasando por los reflejos elementales y los mecanismos neurofisiológicos de la “habituación” y adaptación, podemos decir que el aprendizaje humano se basa en la incesante construcción de nuevos hábitos.
El hábito está ligado a la irrupción masiva de una nueva tecnología en la sociedad humana. El automóvil, el teléfono, la radio, la televisión han creado nuevos hábitos en el mundo entero. Sólo la educación, curiosamente, parecería inmune a esa transformación. No existe todavía un buen “hábito digital” de carácter educativo que pueda competir con otros que no lo son, como el “zapping” televisivo o los juegos de vídeo.
Una forma práctica de generar hábitos digitales es la exposición continuada y sin restricciones a un ambiente informatizado. Así como la mejor manera de aprender una lengua es vivir en una comunidad donde se habla ese idioma, para adquirir el “idioma digital” es preciso vivir en un “hábitat digital”.
El hábito digital se adquiere rápidamente cuando el usuario puede sentarse ante cualquier equipo, en todo momento y en cualquier lugar de la escuela y apropiarse enteramente del instrumento.
Por eso debemos dar tiempo suficiente al docente y alentarlo para que incorpore estos nuevos usos de las herramientas digitales en su vida. El alumno lo hará naturalmente en el largo proceso de aprendizaje que asegura la escuela. Uno de los hechos novedosos que aporta la educación digital es que los alumnos aprenden o usan la tecnología más rápidamente que sus maestros.
Es importante hacer un comentario que se amerita acerca de la escuela expandida. Pues se le llama escuela expandida a la unión entre la escuela y la casa. La escuela expandida siempre ha existido, la novedad es que ahora la nueva onda de expansión transita por carriles tecnológicos de alta complejidad. La escuela deja de ser el espacio privilegiado y único para aprender y enseñar. La cantidad y calidad de la tecnología disponible en las casas para enseñar y para aprender es más que suficiente. El problema es que no siempre se sabe aplicar esta tecnología con fines educativos.
En cuanto a las herramientas nuevas y antiguas se puede decir que por ejemplo ante todo, la tiza y el pizarrón siguen siendo instrumentos de enorme valor en la enseñanza en todos los niveles, y en todas partes, es decir que todavía no han sido reemplazados. Pero de de alguna manera la computadora en la escuela tiende a ocupar el mismo “nicho didáctico” que la tiza y el pizarrón y sin dejar de considerar los pupitres, los proyectores y las proyecciones, copias secas y digitales, biblioteca digital, videoconferencia entre otros instrumentos indispensables que se utilizan en el proceso de enseñanza- aprendizaje.
En realidad, todos los niños se benefician grandemente con el empleo de los nuevos instrumentos, el problema es que no siempre se los sabe emplear correctamente. Este libro no da ninguna receta para conseguir resultados garantizados y seguros, más bien hemos tenido el cuidado de insistir en el largo tiempo de asimilación que requiere una comunidad educativa para adquirir hábitos digitales genuinos. Pero podemos asegurar que, cuando nos encaminamos correctamente por esta vía, aparecen muchos talentos insospechados tanto entre los profesores como entre los alumnos. Creemos firmemente en el potencial escondido en todos nosotros y hemos experimentado incontables veces hasta qué punto es posible expresar la riqueza de estas capacidades con las formidables herramientas disponibles.
La era digital no nos aguarda en un futuro lejano sino que ya vivimos en ella. Pero muchos ignoran este hecho elemental y persisten en viejos hábitos. Nosotros no nos adelantamos a los tiempos ni invocamos un futuro utópico. Todo lo contrario, hemos tratado de concretar aquí y ahora lo que ya está disponible en las mentes y en las máquinas modernas. Hagamos un rápido repaso.
La educación digital no discrimina, pero la escuela no podrá crear un hábito digital si el docente no ha logrado incorporar la informática y las telecomunicaciones en su vida diaria.
La transformación hacia una educación digital. Hay que tomarlo muy en serio. No solamente en sus aspectos tecnológicos, sino en todos los necesarios para abrir el proceso educativo al mundo. Pues esta transformación implicaría un medio que resultará indispensable para alcanzar esa noble meta como herramienta dentro de la educación.
